
Meditaba en la mente del amigo sol....en los brazos de la hermana Luna:
¿Cómo es que sólo vemos arcángeles?
Nube-espumosos como el agua-nieve.
Encerrados en campanas de cristal invertidas, pugnamos por dirigir nuestros sueños al espacio...sentados...inmensos y nocturnos como faros de papel tras un lago cósmico y azul.
¿Qué locuras hace la magia al natural, no?
Ansiosos apostamos por ser primeros en voltear la luna y encender penumbras en una atmósfera en declive constante.
¡Cuántos colores ígneos tiene nuestra antorcha onírica!
Capaces somos,de juntar lejanías y silenciar ausencias, embaldosar sonrisas y liberar espacios .
Formidable, la percepción que consuela miradas de arcoiris
y refresca las manos del alma.
"Tu voz me colma, me calma y me inquieta" –advierte, ella- y penetra en ráfaga de profetas, hasta la médula, el anuncio.
Creo que por fin, los tristes pecadores y pescadores selenitas sabrán lo que el tiempo y la distancia han hecho hoy...moldear una hembra y dar vida.
El canto que ensaya el hijo predilecto del Universo –es decir, el firmamento-, ha colmado con ligereza los desmayos del manantial de suspiros, del afluente de miradas tersas; y le ha cuajado hermosa, plena y revolucionaria en la brisa de su habla...en el vestigio esbelto de su paso en el aire...en el brevísimo talle de su sonrisa.
Y absurdamente se mantiene la interrogante:
¿Cómo es que sólo vemos ángeles, arcángeles, querubes, serafines, tronos... mujeres?”
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