
Para mi no es aquel
del Solsticio de Verano
en países distantes y polares.
El Sol de Medianoche
que me envuelve
gravita en este espacio
y él lo sabe.
Algunas noches taciturno
y siempre pensativo
irradiando constante
su luz, tibieza y armonía.
Me va envolviendo
entre sus letras y sus pensamientos,
ahuyentando temores,
disolviendo tinieblas,
iluminado las noches más oscuras,
entibiando los sueños más profundos;
y ya dormida, vencida de cansancio,
sigue aquí, filtrándose
en los estrechos andenes de mi mente
para que no tropiece,
para que no me dañe.
Gracias,
sublime Sol de Medianoche
cuídate por ti,
también por mí,
porque te necesito…
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